Elisa García Paleo desde Marialjual (Sudán del Sur)

Guricdit vive en Marialjual, un pequeño campamento para el ganado a orillas del río Gel, formado por una docena de tukules (tradicional choza, normalmente de planta circular, propia de numerosos pueblos africanos) de barro y tejados de paja y árboles altos como rascacielos.
Probablemente sea la persona más anciana del pueblo. Como la mayor parte de los habitantes de la zona, no sabe cuántos años tiene, pero se acuerda bien de los ingleses. De ahí que “dit”, que quiere decir “anciano” en lengua dinka, aparezca unido a su nombre, Guric, la mayor parte de las veces.
Guric se mueve a pie con un largo bastón entre las manos. A veces también lleva consigo una lanza, que utiliza en los sacrificios de animales que ofrece a Nhialic (Dios) cuando las personas de la comunidad se encuentran en dificultad. Él, como spear master (maestro de la lanza) y guía espiritual, tiene la capacidad de mediar entre Dios, los tótems y los hombres.
Guric no sabe leer ni escribir, nunca fue al colegio. Pero cuando, hace ocho años, un misionero comboniano le propuso construir una escuela en el pueblo de Bahrgel no lo dudó ni un momento: le cedió la tierra de sus ancestros, poblada de mangos, tamarindos y monos, y se mudó a Marialjual.
A Guric le gusta reposar a la sombra de los árboles durante las horas más ardientes de la estación seca sursudanesa, pero también trabaja en la construcción de distintas estructuras para mejorar su campamento: un tukul más grande, un recinto para proteger a las cabras de la voracidad de las hienas, un nuevo mortero con el que moler los granos de sorgo y maíz...

Retrato de Guric, el spear master (maestro de la lanza) de la comunidad de Marialjual (Sudán del Sur).
Algunas tardes, cuando no tiene visita, coge su bastón y su gorro a rayas y cruza el pedacito de sabana que separa Marialjual de Bahrgel, donde se encuentra la escuela que, a día de hoy, alberga a sesenta estudiantes y emplea a veinte trabajadores y profesores locales. Al llegar alguien le ofrece un té o un café sin preguntarle qué prefiere, ya que podría ofenderse. Las personas que ocupan la posición de spear master en la sociedad dinka nunca piden, tan solo aceptan lo que la comunidad les ofrece.
En cada una de sus visitas a la escuela se asegura de que los alumnos mantengan su compromiso hacia los estudios y de que los jefes de Bahgel y la comunidad sigan apoyando las actividades y el buen funcionamiento del centro, además de mantener la paz entre los distintos clanes y tribus, que a menudo se ve amenazada por los robos de ganado y sus consecuentes venganzas, perpetradas con los innumerables kaláshnikov que todavía circulan por la zona.
Después de su habitual paseo por la escuela, Guric camina unos cuantos metros más para echarle un vistazo al huerto del grupo de mujeres que desde hace ya medio año vienen al centro a cultivar y a aprender nuevas técnicas agrícolas. Las ciento veinte mujeres que participan en el proyecto eligieron como líder a Martha, hija de Guric, que trabaja como cocinera en la escuela.
Como él, Martha tiene mucho de revolucionaria. Cuando enviudó, se negó a casarse con uno de los hermanos de su difunto marido (matrimonio por levirato) y el año pasado decidió mandar a su hija Kana a la escuela secundaria a pesar de la presión de sus tíos para darla en matrimonio. Guric siempre ha respetado las decisiones de Martha contrarias a la tradición dinka, de la que él mismo es el principal garante.
El sol ya no abrasa las ideas y se ha convertido en una mandarina en el horizonte, mientras las cigarras ponen la banda sonora a un nuevo atardecer. Decenas de bidones amarillos se mueven por las alturas y en fila india. Son las mujeres y las niñas de Bahrgel, que han venido al pozo de la escuela a por agua. Caminan a paso ligero y en compañía, con veinte litros de agua sobre sus cabezas.
Guric pasea tranquilamente en dirección contraria, con el bastón entre las manos. Reemprende su camino hacia casa y desaparece entre la hierba seca.

Los Misioneros Combonianos son un instituto misionero que realiza su trabajo en más de 30 países en África, América, Asia y Europa.