África

El África subsahariana había resultado siempre una incógnita para la curiosidad occidental. Ese velo de misterio se levantaría en la segunda mitad del siglo XIX. El continente negro se abría así al mundo que vio en África una fuente inagotable de materias primas para sus boyantes empresas industriales.

Muchos hombres y mujeres pronto supieron ver el grito de una humanidad que –forzados a una situación de inferioridad comercial y militar– luchaban por sobrevivir en un mundo que en pocos años, con la llegada del hombre blanco se había convulsionado.

A través de los relatos de los primeros misioneros que se adentraron en África, Comboni no tardó en hacerse eco de las condiciones de vida de los africanos. En su primer viaje a principios de 1858, experimenta en su propia carne las dificultades de la misión en África y afianza su vocación misionera y africana.

Comboni demuestra un gran interés por las culturas y lenguas de las tribus con las que convive consciente de la importancia de conocer mejor al hombre y la mujer de África para poder anunciarle el Evangelio.

Los Misioneros Combonianos son un instituto misionero que realiza su trabajo en más de 30 países en África, América, Asia y Europa.